La ventilación es la acción por la cual se crea un renovación del aire mediante el desplazamiento en un lugar cerrado, con el objetivo de sanear el local de trabajo y proporcionar aire fresco y saludable a los ocupantes de los edificios. A menudo se instala en lugares donde podría faltar oxígeno, así como en aquellos donde sustancias nocivas o contaminantes podrían acumularse en el aire.
Tipos de ventilación
Se distinguen dos tipos principales de ventilación: la ventilación natural y la ventilación mecánica.
La ventilación natural está regida por el fenómeno de la convección natural provocada por las variaciones de temperatura, que causa un movimiento del aire de abajo hacia arriba. Este tipo de ventilación es posible en invierno. En verano, en cambio, los flujos podrían invertirse y el aire podría moverse en sentido contrario. El aire circula bajo el efecto de los juegos de presión y viento. La apertura de las bocas de entrada de aire, extracción de aire y rejillas se realiza de forma manual o mecánica.
La ventilación mecánica controlada, conocida como VMC, permite crear flujos de aire de manera mecánica. Es un fenómeno mediante el cual se generan movimientos de aire dinámicos con la ayuda de un ventilador a través de conductos. Existen diferentes tipos de VMC, como la VMC autorregulable, la VMC hídraulica y la VMC de doble flujo.
¿Cómo ventilar?
Un sistema de ventilación que cumpla con las normas y pueda garantizar un cierto confort respiratorio y el bienestar de los ocupantes debe tener en cuenta:
- Una entrada de aire fresca en las estancias secas, como oficinas, salas de reuniones, habitaciones y salas de estar (entrada de aire).
- Una salida de aire de las estancias húmedas, como los aseos, vestidores, cocina y baños (boca de extracción).
- Una transferencia de aire de las estancias secas a las estancias húmedas (desde una entrada de aire).
- Una gestión óptima que garantice los niveles de aire deseados, limitando las pérdidas de energía.
¿Por qué es necesario ventilar?
Tres razones principales justifican la ventilación.
- Controlar la energía: para ventilar un espacio de manera efectiva, es imprescindible que este sea estanco. Una ventilación perfecta y un espacio hermético van de la mano para lograr un edificio confortable.
- Garantizar la calidad del aire: el ser humano pasa un promedio del 80 al 90% de su tiempo en espacios cerrados, donde respira aire a menudo más contaminado que el aire exterior. Por lo tanto, es necesario ventilar para eliminar el aire contaminado y la humedad presente en el aire.
- Oxigenar el edificio: siempre que un edificio sea hermético y que los aparatos de combustión estén instalados en su interior, es imprescindible asegurar la oxigenación del edificio; proporcionar la cantidad de oxígeno necesaria para permitir la combustión del sistema de calefacción.
Es ciertamente bueno instalar un buen sistema de ventilación, pero aún mejor es mantenerlo, mantenerlo limpio. Por lo tanto, se deben limpiar al menos una vez por trimestre las bocas de extracción. Las bocas de entrada de aire, por su parte, deben ser desmontadas y limpiadas a fondo y con cuidado antes de ser remontadas.